Archivo de noviembre de 2010
Echemos la vista atrás. No sólo porque cuando hablamos de Aquópolis todos pensamos en el verano, sino también porque en este post nos vamos a centrar en la zona infantil.
Para muchos de nosotros, los de nuestra infancia fueron, quizás, los más felices de nuestra existencia. Sin preocupaciones, sin agobio, sin estrés. Nuestra único objetivo era llegar el primero en las carreras, meter un gol, o ligar con aquella chic@ que tanto nos gustaba y cuyo mecanismo infalible era hacerl@ de rabiar.
Aquí os dejamos un vídeo de la zona infantil de Aquópolis San Fernando de Henares para que, por unos minutos, volvamos al pasado.
Aquí podrás ver lo bien que se lo pasan los ‘peques’ en el Laberinto de Gusanos o los toboganes.
Ahora que el invierno comienza a dar sus primeros coletazos, qué mejor manera de empezar el fin de semana con un recordatorio de las historias que puedes vivir en Aquópolis Villanueva de la Cañada. Al menos, ya queda menos para la siguiente temporada…
Mi nombre es Álvaro y suelo ir cada verano, como mínimo, una vez al Aquópolis de Villanueva de la Cañada. Esto que os cuento a continuación ocurrió hace dos veranos, y en concreto en la atracción de los “donuts” (así la llamo desde siempre), aunque el nombre de verdad es Río rápido, y ¡vaya si es rápido!
El caso es que nos montamos mi novia y un grupo de amigos en esta atracción y salimos cada uno con su donut flotador desde lo alto de la misma (el camino se inicia en lo alto de una colina), más o menos por orden, siendo los dos últimos mi novia y yo.
La atracción es bastante divertida de por sí, sobre todo en las “piscinitas” intermedias, en las que siempre te caes del donut, formas una cola, intentas no hundirte y perder el flotador y todo eso. La mayor parte del recorrido no tuvo mayores sobresaltos, no más de los habituales, pero al llegar a la última piscina antes de llegar al final del recorrido. Me quedé rezagado y perdí de vista a mi novia.
Pero, ¡sorpresa! Antes del final la divisé al final de una curva. Apareció sin su donut preguntándose cómo continuar el trayecto y sin percatarse de mi presencia. Yo no podía frenar e iba muy rápido.
Total, que la abordé y cayó en mi regazo. Desde entonces soy su príncipe salvador.