Entradas con la etiqueta ‘cuéntanos tu historia’
Seguro que Eva ya está echando de menos venir a Aquópolis. ¡Le encanta! No es para menos, aquí se enamoró.
Si juntamos el tiempo libre del verano con el horno de Madrid nos da como resultado unas ganas increíble de Aquópolis. Un lugar que nos brinda la oportunidad de refrescarnos al mismo tiempo que lo pasamos estupendamente. Verano tras verano ha sido la salida perfecta tanto en familia, como en pareja y amigos. Un destino siempre sorprendente que satisface nuestras tremendas ganas de pasar un buen tiempo.
En un día de parque, fui con mis amigos. Ninguno de ellos había estado en el Aquopolis de Villanueva de la Cañada. Sin embargo, yo ya era una perfecta conocedora de éste. Siempre había disfrutado muchísimo cada vez que había ido, y ésta, por supuesto, no iba a cambiar las reglas del juego.
Nada más llegar dejamos nuestras cosas y fuimos directos al agua. El calor podía con nosotros y nos tiramos de cabeza como si de nuestra salvación se tratara. Empezamos a reír como locos, y cuando me quise dar cuenta había un chico que no paraba de mirarme. A medida que íbamos probando cada una de las atracciones el chico y yo nos encontrábamos en todas partes. Era como si el destino quisiera que no nos perdiéramos un segundo de miradas, nos estaba mandando una señal.
Más tarde, llegamos al kamikaze. La atracción más temida por todos, pero la más divertida de todas. Mis amigos se estaban planteando el tirarse o no. Uno a uno fui convenciéndoles y desde abajo se oía cómo gritaban de emoción. Yo estaba sonriendo, y cuando me quise dar cuenta, todos mis amigos se habían tirado. Quedábamos solo yo y el chico de las miradas. Me di la vuelta y él me sonrió. Se acercó a mí sin quitar su mirada de mis ojos y se presentó. “Hola, soy Pablo”. Jamás olvidaré esas palabras. Estuvimos hablando y mientras tanto dejábamos pasar a todo el mundo que se quería tirar por el gigante tobogán. Cuando me quise dar cuenta había pasado una hora y no sabía dónde estaban mis amigos. Los suyos, también estaban perdidos.
Él decidió acompañarme a buscar a mi gente primero, pero quedaban unas 3 horas de parque y yo solo pensaba en pasarlas con él. Por lo visto, él tampoco tenía mucha intención de buscar a nuestros amigos, así que nos fuimos a la piscina de olas y empezamos a jugar como dos niños de cinco años. Se me pasó el tiempo volando.
Cuatro años más tarde, seguimos juntos, y seguimos yendo al Aquopolis que hizo que nos conociéramos, ya que el amor no nace en los lugares románticos, sino que hace románticos los lugares en los que nace.
Raúl disfrutó en Aquópolis Villanueva de la Cañada de un gran día de Verano… No te pierdas su historia ¡Hasta nos ha dejado un vídeo! Recuerda que tú también puedes conseguir entradas gratis
Antes de irme de vacaciones y dejar de ver a mis amigos durante unos meses me apetecía hacer una salida a un parque acuático. Miré en el plano y vi en internet que a las afueras de Madrid podíamos ir a Villanueva de la Cañada. Después de una comprobación rápida de la previsión meteorológica no me hizo falta pensármelo. 32 grados, soleado, sin una nube en el cielo. El día estaba programado y lo único que faltaba por hacer era llamar a los amigos para que se apuntaran al plan.
Para salir quedamos temprano en Moncloa. Cogimos un autobús, sorprendentemente vacío para ser una cálida mañana de Julio, y a las 10:30 ya estábamos entrando por la puerta. La diversión comenzaba.
Empezamos por la parte más tranquila del parque. Está diseñada para que los niños jueguen y allí estábamos rememorando nuestros tiempos mozos. Así permanecimos durante un tiempo hasta que un gigantesco cubo de agua se volcó sobre nosotros. Desde allí empezamos a probar los toboganes más cercanos como el Kamikace: pura emoción.
A continuación fuimos a las Pistas Blandas para demostrar quién era capaz de llegar primero al agua. Luego llegó el momento de formar parejas. Como ya teníamos en nuestro poder el flotador gigante nos dirigimos hacia el Rio Rápido, un tobogán no muy pronunciado pero, sin duda, emocionante ya que te balancea y, a veces, parece que puedes sobrepasar el borde.
Había mucho más: Zig-Zag, Black-Hole … En el otro lado del parque pasamos la mayor parte del día: Salto del Ángel, Splash, variantes de Kamikaze… A medida que te deslizabas por ellos, ¡volabas en el aire un par de veces! Dejamos la emoción de los toboganes para meternos en la Piscina de Olas donde nos sentimos como niños cada vez que las olas se acercaban.
Sin darnos cuenta, estábamos hambrientos y decidimos satisfacer nuestro apetito en uno de los muchos restaurantes que hay en el parque. Los precios eran muy justos en comparación con otros parques temáticos y acuáticos y allí se puede encontrar lo más habitual: hamburguesas, pollo y pizza.
Después de comer nos relajamos junto a la Piscina de Olas y, una vez que sentimos que podíamos movernos de nuevo, nos deslizamos por los toboganes antes de que llegara la hora de irse. Recogimos nuestras mochilas y nos dirigimos al autobús que nos esperaba en la puerta de salida. Poco después llegamos a nuestro punto de partida.
¡Un final perfecto para un gran día!
Laura nos cuenta su aventura en Aquópolis Villanueva de la Cañada. No cabe duda de que a ella y a sus amigos les pasan un montón de cosas.
Hola. Mi nombre es Laura. El año pasado fui dos veces al Parque, pero es voy a contar la jornada de la primera vez que fuimos. Éramos 4 personas: dos chicos y dos chicas.
En cuanto llegamos lo primero que hicimos fue subirnos al Kamikace. Al ser cuatro personas nos venía genial. Mi amiga y yo nos tuvimos que tirar por los laterales, ya que los chicos querían por el medio
De repente, vimos como uno de mis amigos bajaba riéndose mucho. Nos preguntamos cuál era el motivo y, sobre todo, nos surgía otra duda ¿dónde estaba Víctor?
Finalmente nos dimos cuenta de que Víctor estaba preocupado por otras cosas: ¡Había perdido su bañador en mitad del tobogán!
No os podéis imaginar lo mucho que nos pudimos reír.
¡Aquópolis Villanueva de la Cañada hace que tus tardes pasen volando y sean inolvidables!